Sonia en remojo en una piscina ideal

¿Tienes el síndrome FOMO?

Las redes sociales muestran una realidad que no lo es tanto. Y eso va calando en nuestra autoestima. Esa frustración que se genera a partir de compararte con lo que ves en las redes, esa sensación de estar perdiéndote algo que están viviendo todos los demás, eso junto a una baja autoestima puede llegar a crear ansiedad, y eso es el síndrome FOMO (de sus siglas en inglés Fear Of Missing Out).

Me gusta Instagram, disfruto visionando bellas imágenes. Sigo a más fotógrafos, influencers y marcas que a amigos, simplemente porque sus fotos me gustan e inspiran.

Pero hay días en que tanta perfección me satura un poco, por una parte porque si te guías solo por los post de Instagram, parece que todo el mundo lleva una vida fantástica y, sin embargo, yo no. Mi vida es de lo más sosa, o al menos eso me parece cuando me comparo con el feed de según quién.

Aunque soy adulta, y bastante racional, y por mucho que me diga a mi misma que lo que estoy viendo no es más que una versión bonita de algo, el mensaje con el que me bombardean (o me bombardeo yo misma) es que ahí fuera las mujeres tienen un cuerpo divino, sin celulitis, con todo en su sitio, un tono de piel ideal todo el año, una vida social que ya la quisiera Carrie Bradshaw, una ropa preciosa y encima triunfan en sus trabajos.

Y que queréis que os diga, ese mensaje es como una gotita que poco a poco va erosionando la roca de mi autoestima, ya de por si tocada.

A lo mejor os parece que estoy siendo contradictoria o poco coherente, teniendo en cuenta que me dedico, entre otras cosas, al marketing que da tanta importancia a la imagen. Y puede que lo sea, pero cuando vemos anuncios de publicidad, sabemos que es publicidad, sabemos que nos están vendiendo algo, y en cierto modo, nos ponemos una coraza que hace que no nos acabemos de creer del todo lo que estamos viendo, porque al fin y al cabo, es un anuncio, no?

Pero en redes sociales todo se personaliza, la fina linea entre venderte un producto o un estilo de vida se diluye. Y todos, marcas, personas, vendedores o compradores, todos, estamos en el mismo escaparate. Si yo a mis cuarenta y tantos noto que en cierta medida me afecta, gota a gota, el agua va erosionando la roca, recordáis?

Os imagináis lo que puede llegar a hacer en la mente de los jóvenes y adolescentes?

Por eso me parecen tan interesantes algunas cuentas como la de @rianne.meijer, que sabe reírse de si misma y transmite una imagen fresca y natural, o la de @danaemercer, que nos enseña una y otra vez la diferencia entre lo real y lo que vemos online.

Así que quizás deberíamos hacer una reflexión respecto a la imagen que ofrecemos y que nos venden en redes. ¿Porqué no apostamos por ser honestas?, sobre todo con nosotras mismas. Yo seguiré intentando sacar mi mejor lado en la foto, todas queremos vernos guapas, por supuesto, pero quizás algunas de nosotras debamos revisar nuestro concepto de belleza, menos física y más espiritual.

¿Qué tal un equilibrio? ¿Qué tal si enseñamos nuestra mejor versión pero siendo honestas? ¿Y si dejamos de ser tan duras con nosotras mismas?

¿Y si nos esforzamos un poco más en querernos en lugar de juzgarnos?

¿Qué hay de vosotras? Alguna vez os parece que tenéis el síndrome FOMO? ¿Quizás vuestros hijos? ¿Qué hacéis para combatirlo?

Foto de Sonia Sanmartí @LaMaRR

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