Sonia frente al mar

La Mar salada

La MaR salada, un placer en todos los sentidos y para cada uno de ellos.

Durante muchos años he lucido una melena espectacular. Un pelo precioso, tanto en color, como en grosor, rizo y volumen. Una joya, vaya. Puessss… no lo aprecié hasta que lo corté, salieron canas y al teñirlo perdió fuerza y rizo.

Lo de que no valoramos algo hasta que lo perdemos no es ni un tópico ni una frase hecha. ¡ES CIERTO!!! Y lo de que cuando ya tienes una edad, es cuando te das cuenta de que tópicos y frases hechas son realidades, es otra certeza que me ha ido dando en toda la cara durante la década de mis cuarenta. 

Pues con mi nueva madurez y mi pelo corto, he decidido lanzarme a disfrutar de pequeños y valiosos placeres que llenen mi ajetreada vida de momentos de paz, y de los que no quiero arrepentirme de haber dejado pasar. A eso se le llama creatividad, entendida no como una disciplina educativa o artística, sino como un estado de energía que nos aporta lucidez, frescura y nos conduce a la acción. 

Uno de esos placeres es disfrutar del mar y de su riqueza para todos los sentidos.

El placer de MIRAR su extensa gama de azules, su horizonte (detrás del cual toda mi niñez pensé que había una gigantesca cascada), sus olas, espuma blanca, brillo y cadencia rítmica. 

El placer de ESCUCHAR su furia cuando se enfada, su sigilo en el retirar de las olas, las gaviotas con sus gritos hambrientos o el choque de la fuerte lluvia sobre su superficie.

El placer de TEMER su bravura en temporal, su oscuridad más absoluta sin luna, o su profundidad, su fondo marino y todo lo que esconde y protege. 

El placer del TACTO de su orilla, un peeling natural para mis doloridos pies al caminar por ella dejando que sal y arena (la gruesa de las playas de mi zona) renueven mis pies de invierno.

Y sin duda, el placer de SENTIR su frescura y frialdad al penetrar en mis terminaciones nerviosas cuando me sumerjo en él. Notarla en cada poro, en el cuero cabelludo y en cada rincón de mi piel. 

¿Y habéis probado el SABOR del agua de mar? Agua tratada, por supuesto (no confundamos con el sorbo dado sin querer cuando el simpático de turno nos sumerge por sorpresa).

El agua de mar tiene propiedades curativas, desintoxica, oxigena y alcaliniza nuestro organismo.

La MaR salada todo lo cura.

Un placer para los sentidos, para cargarnos de energía renovada y vigorosa. Una buena manera, buen lugar y momento para empezar a hacer aquellas pequeñas cosas que nos aportan creatividad, serenidad, equilibrio y nos impulsan a la acción, a VIVIR.

Foto de Alex Musetti ©LAMARR

 

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